Un céntimo por mis pensamientos

Un céntimo por mis pensamientos

En 2007 Paul Tevis decidió concursar en el Game Chef, un certamen en el que los participantes tienen que combinar ciertos elementos para crear con ellos un juego de rol original en un tiempo récord.  En la edición de ese año había que cocinar un plato rolero con los siguientes ingredientes: recuerdos, drogas y monedas. El resultado fue la versión original de Un céntimo por mis pensamientos, un juego narrativo y sin DJ que estaba destinado a convertirse en un clásico de los llamados “juegos independientes”.

En 2009 la versión definitiva de la obra de Tevis ganó en Indie RPG Award al juego más innovador. El encargado de esta edición fue Ryan Macklin para Evil Hat, con maquetación del propio Fred Hicks, algún toque de Kenneth Hite y adornado con las fotografías de Jeremy Tidwell. El libro contenía bastante material adicional y estaba repleto de citas de Proust como esta:

“Todas nuestras decisiones se toman en un estado mental que no va a durar”.

El libro simula ser un dossier publicado por el ficticio Instituto Órfico de Estudios Avanzados para guiar a los participantes de una terapia de grupo muy especial, pues está “amenizada” por el Mnemosyne, una droga capaz de hacerte recordar las vivencias de las personas que tienes a tu alrededor.

Un céntimo por mis pensamientos nos llega a España de la mano de Nosolorol, dentro de la línea de Conbarba. Esta es la excusa para que Complejo de Master haga un repaso pormenorizado del juego.

El nombre del Un céntimo por mis pensamientos proviene de la frase inglesa “a penny for your thoughts” que se emplea cuando alguien se queda callado para preguntarle por el motivo de su mutismo. Si quieres leer una artículo sobre el el origen del término puedes hacerlo aquí. No tiene nada que ver con el juego, pero creemos que Paul Tevis lo aprobaría.

El tipo que está detrás del canal de Youtube Complejo de Master y uno de los frikis gochos de La Mazmorra de Pacheco. Hace reseñas, masteriza partidas interminables y cuando nadie mira, habla de él mismo en tercera persona.

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