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Rol, memoria y paisaje

La constante de Existir

De los personajes, la memoria colectiva y el paisaje.

Una persona interpreta a su personaje (PJ a partir de ahora) y crea a su alrededor todo un escenario, un paisaje (rural, urbano, selvático, galáctico, da igual, lo crea) y su mente reviste un territorio ocupado por una naturaleza (viva, muerta, conocida, desconocida) que le transporta. Si existe una buena inmersión todo está dotado de historia y profundidad, desde un árbol en un determinado paisaje hasta cada personaje no jugador (PNJ) con el que se va cruzando tu PJ, incluso aquel que ve a lo lejos y con el que nunca llega a entablar una conversación. Esto ocurre porque dotamos de significado y contenido el mundo que estamos creando hasta que, en ocasiones, una vez abrimos las puertas que nos invitan a visitar los escenarios, dejan de ser escenarios para convertirse en aquellos paisajes que nos van a acompañar durante la partida (y cada vez que la recreemos). Puede que esto ocurra porque no jugamos en un vacío de paredes negras que nos rodean, sino que consideramos un pasado que envuelve la situación en la que nos encontramos y un futuro que está por llegar. Por ejemplo, cuando nos cruzamos con aquel pescador chino lleno de arrugas, con su ojos penetrando en el mar como si pudiese descifrar todos sus secretos, ese hombre tiene toda una historia lejana a sus espaldas, una historia que posiblemente nunca sabremos, que le dota de sentido.

Si evitamos hacer un escenario a lo Dogville (sin apenas decorado ni atrezo) en nuestra partidas, si nos permitimos la libertad de crear, entonces aparece este anciano chino (o el piloto experimentado de Nexus con el que sólo cruzamos cuatro datos, da igual quien sea) con una implícita organización cultural, un complejo sistema de valores, ideologías, significados, prácticas, estilos de vida que se han desarrollado a lo largo de la historia y que nosotros, al llegar, los hemos encontrado así. De esta manera, en cada lugar que se paran los pies de nuestro PJ existirá un conocimiento, existirán saberes y costumbres que estarán entretejidas en cosmovisiones, símbolos, clasificando la naturaleza y ordenando sus usos y recursos. Esta percepción holística nos permite la maravilla de sentir más allá de la partida y lo descrito, roleado o narrado, porque de un sólo vistazo podremos integrar, en cualquier paisaje en el que nos encontremos, mitos y rituales, prácticas productivas, fenómenos geofísicos, etcétera, que van permitiendo la cohesión social. Con esto entendemos que el conocimiento local con el que nos estamos cruzando no solamente nos habla de las técnicas y saberes construidos por la práctica, como nos pueda definir el máster, entendemos que existe una elaboración de procesos simbólicos que configuran el estilo de apropiación del mundo que rodea a los PNJs. Es más, su conocimiento se ha ido reconstruyendo por nuevos saberes, se ha hibridado con nuevos discursos que se abren (por ciencia, magia o tecnología, en cualquier combinación) a sendas inéditas en su propia historia y cuando hemos llegado los hemos encontrado en un determinado momento. Y todo lo que ha ocurrido (lo hayamos visto o no) queda grabado en su memoria colectiva reafirmando y actualizando las identidades, relocalizándolos en sus propios mundos. Su pasado queda en las pupilas de aquellos PNJs, igual que queda en tus pupilas la esencia de aquello que vas viviendo.

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En el mundo creado, la historia también está hecha de tiempo. Las identidades con las que cada jugador se cruce serán híbridos emergentes que están forjando su lucha por existir, apropiándose del medio y resignificándolo desde su propia herencia y su entendimiento. Considerarlo de esta manera le da coherencia a lo que vemos, permite la aparición de la lógica que implica la coherencia de las posibilidades de representación en un mundo. Las representaciones se hacen creadoras de la realidad en cuanto se construye un mundo dentro de una esfera muy amplia de posibles. La lógica que atribuimos a todo lo creado que nos rodea se convierte en estrategia, en una táctica de coherencia y así es como podemos concebir el territorio que pisamos en cada aventura.

Todos estos PNJs que se han apropiado de su espacio, y que encierran una historia detrás, adquieren un sentimiento de pertenencia, adquieren una relación con el entorno y esto se convierte en su espacio de identidad, de identificación, su unidad de arraigo. Por tanto, la perspectiva ambiental también afecta a la memoria colectiva de los PNJs. Son demasiados los factores relacionados: dimensiones espaciales, temporales, geológicas, etcétera. No obstante, todos los factores recaen sobre el escenario creado y, por tanto, sobre la memoria colectiva, dotando a la identidad de cierta coherencia. Encontrar la memoria de un pueblo, de una nave, una tribu (cualquier tipo de organización social) nos permite ver cómo su memoria colectiva obedece a determinados anclajes, temporales y espaciales, transformados por guerras, epidemias, plagas, tecnología, etcétera, que remueve, socava o destruye las bases de dicha identidad. Por tanto, existe una memoria activa, encarnada en el cuerpo social, en un espacio habitable dotado de continuidad y profundidad simbólica.

Cuando paseamos por cualquier paisaje creado conscientemente, entendemos que los lugares de memoria pueden ser, por una parte, simbólicos (como banderas, himnos, lemas), por otra, pueden ser funcionales (como leyes, diccionarios, asociaciones), pero también pueden ser materiales (monumentos, museos, archivos, edificios, los mismos paisajes). La memoria de los PNJs que nos vayamos cruzando reunirá, aún sin nosotros saberlo, estos tres tipos de memoria, estos ingredientes que determinarán el pasado al servicio del presente. Con esto, la memoria colectiva constituirá su anclaje a ciertos lugares y materias dando lugar a la relación entre el lugar y la memoria (desde rituales, festivales, ceremonias, desfiles, peregrinaciones y todas la aproximaciones que nos podamos imaginar y por las que seguro nos hemos dejado caer en más de una partida).

El pasado siempre quedará para aquellos PNJs como un país extraño enmarcado en el presente, constituyendo una imagen cambiante y en continua interpretación según las necesidades de cada momento. Por tanto, sus paisajes resultaran emblemáticos en la medida que simbolicen las claves de su personalidad y de su historia, esto ocurre si introducimos los escenarios de batallas, asedios y demás episodios importantes o también lugares de nacimiento de héroes o figuras relevantes, por ejemplo. Como sea, la forma de representar el pasado de nuestros PNJs no es inocua, se materializa de manera clara. Debemos considerarlo un laboratorio vivido que ha creado relaciones entre el lugar y la memoria y que pueden ser reinterpretadas, contestadas, disputadas y transformadas, dependiendo de lo que hagamos con ellas.

Terminando, debemos decir que la materialidad con la que jugamos es la constante de su existir, la que les permite ser tangibles. Sin embargo, no es suficiente para resultar significativo, su relevancia es esquiva y su alma fugaz  si no les dotamos de emociones, de presente y de pasado, si las puertas del tiempo son mudas expresiones de nuestra incapacidad. Para que el universo creado sea posible y lo podamos comprender (o no), lo podamos sentir y ver, necesitamos individuos con mentes, con la capacidad de rodearnos con sus emociones (sean cuales sean). Da igual que lo que encontremos sean restos negados por el ardiente abrazo del desierto, antiguo e inclemente, o sean elucubraciones sólidas salidas de un programa informático. Lo que sea que surge es más que cosas, es un símbolo que codifica generaciones de pensamientos en frenética sucesión. Y de nosotros dependerá ser sus intérpretes, ser aquellos que traducimos desde la piedra, el metal, el vidrio o la palabra, de nosotros dependerá darle aliento a una civilización, entender cierta manera de pensar, ver y comprender el mundo que les envuelve más allá de nosotros, es decir, una cierta manera de sentir su materialidad.

Lo que hago es poner excusas para reflexionar sobre un mundo, el nuestro, donde determinados significados se camuflan unos con otros y aparentan lo que no son, por eso, a veces, escribo sobre rol. Creando a Señorita Orxata d20

4 Responses

  1. Pedro Pablo Calvo 14/07/2015 / 15:25

    Cómo me gusta el último párrafo. Me siento profundamente identificado con ese proceso de descubrimiento tan complejo que está más allá de mí. El momento mágico en el que uno se convierte en médium de una realidad que existe más allá de uno mismo, que se sustenta por sí misma, que no nos necesita y que observamos. Y sin embargo, algo de ella habita en nosotros y algo de nosotros se transfiere a ella. Nos cambia.

    “Da igual que lo que encontremos sean restos negados por el ardiente abrazo del desierto, antiguo e inclemente, o sean elucubraciones sólidas salidas de un programa informático. Lo que sea que surge es más que cosas, es un símbolo que codifica generaciones de pensamientos en frenética sucesión. Y de nosotros dependerá ser sus intérpretes, ser aquellos que traducimos desde la piedra, el metal, el vidrio o la palabra, de nosotros dependerá darle aliento a una civilización, entender cierta manera de pensar, ver y comprender el mundo que les envuelve más allá de nosotros, es decir, una cierta manera de sentir su materialidad”.

    • Sara 14/07/2015 / 16:20

      La materialidad redescubierta y reinterpretada fuera de su tiempo y de su lugar, círculo que se repite eternamente en cada partida de infinitas maneras y combinaciones…

  2. Manu HipsteRPG 14/07/2015 / 15:49

    Es un placer leer un texto sobre el hobby desde un punto de vista adulto y maduro. Porque no todo tiene que ser nostalgia de la infancia perdida, y por mucho que disfrutemos de nuestro síndrome de Peter Pan este tipo de artículos demuestran que los juegos de rol ya son mayores y se puede hablar de ellos desde el análisis y el estudio. ¡Chapó!

    • Sara 14/07/2015 / 16:24

      Gracias. El análisis y reflexión son la base, no obstante, no son el camino correcto ni la opción valida para hablar de un tema, sencillamente son una manera más de aproximarnos casi a cualquier cosa… Me alegra que te guste.

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