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Pinceladas de escritura III y IV

Las dos pinceladas que traemos hoy están íntimamente ligadas. Se nos hacía raro hablar de una sin mencionar la otra. Por eso, hemos optado por presentarlas juntas.

Pinceladas de escritura III: Por usar palabras extrañas no escribirás mejor.

Otra característica propia de algunos creadores novatos es el uso exagerado de palabras poco habituales. Al principio no entendemos que por usar un vocabulario extravagante no escribimos mejor. Escribir bien no es sinónimo de atesorar un número elevado de vocabulario.

Como autor, la opción de usar un lenguaje más o menos rebuscado no puede depender de las ganas que tengas de sacar pecho y mostrar la cantidad de palabras que conoces. ¡Error!

Tampoco puedes justificar un uso inapropiado por un supuesto interés de tus lectores. ¿Crees que alguien te lee para aumentar su vocabulario? Si existen, serán los menos. En su gran mayoría, los lectores querrán pasar simplemente un rato emocionante. Y sobre todo, querrán entender lo que están leyendo. Por otro lado, utilizar un vocabulario que no dominas, puede ser peligroso. No tienes que buscar el sinónimo más desconocido del diccionario para demostrar lo que sabes. Las connotaciones varían tanto de un sinónimo a otro que podrías cambiar el significado que tratas de transmitir.

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Lo importante para el autor y su obra es cuidar el vocabulario que va a usar en función de la voz que otorguemos al narrador de la obra y a sus personajes. Esto es la voz entendida como la manera de hablar.

Los Personajes de un escritor mediocre hablarán todos iguales. Igual que los personajes de un jugador de rol que no cambia de registro, interprete al personaje que interprete. Pero el asunto de la voz es tan importante que creo que le dedicaremos su propia Pincelada de Escritura.

Pinceladas de escritura IV: La Voz.

Cuando hablo de la voz no me refiero al sonido que produce la vibración de nuestras cuerdas vocales, debido a un flujo de aire que nos atraviesa la garganta.

La voz es la manera de hablar propia de cada personaje en un texto, un cómic, una partida de rol… Incluyendo al narrador como un personaje más.

No me gustan las obras en las que todos los personajes hablan igual. ¿Tú te las crees? Yo no.

Debes tener en cuenta, querido creador, que el narrador de tu historia no eres tú. Tú eres el escritor, sí, el guionista, pero el narrador puede ser alguien muy diferente a ti.

Un sencillo truco para comprobar si esto ocurre con tus personajes es eliminar todas las acotaciones del narrador en los diálogos, dejando sólo las frases dichas por los personajes, sin aclaraciones. ¿Se podría diferenciar quién es cada uno? ¿Parecen todas las frases de la misma persona? ¿Eso es lo que queremos? La gente normal habla diferente. Tus personajes también deberían hablar diferente. Un porquero poco instruido no debería hablar como el erudito más ingenioso de una de las universidades con mayor prestigio de tu mundo.

Estoy leyendo un libro. Después de una magnífica introducción en la que se nos presenta a dos personajes como dos parias de la sociedad, como dos marginados, el autor se encarga de estropearlo todo cuando en el primer diálogo que tienen, ambos parecen recién salidos de Oxford. No me vendas la moto de su origen humilde si te lo vas a cargar en cuanto abran la boca. Tus personajes deben hablar acorde a su estatus socioeconómico. No tienen que hablar como tú hablas. Ni menos como escribes.

Tampoco me gustan las obras en las que el narrador emplea un vocabulario fuera de lugar. Si está empleando un tono determinado, es peligroso que lo cambie sin justificación. Si se expresaba como un pedante arcaísta, nos sorprenderá que de improviso incorpore tacos malsonantes a su discurso.

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Debes tener en cuenta, querido creador, que el narrador de tu historia no eres tú. Tú eres el escritor, sí, el guionista, pero el narrador puede ser alguien muy diferente a ti. Alguien que habla con el tono que la narración necesita.

El narrador no eres tú. Como el narrador de El Quijote no es Cervantes.

También hay que tener cuidado con no contradecir al narrador. Si éste dijo que un personaje era parco en palabras y nosotros le soltamos la lengua en el primer diálogo en el que tenga que intervenir, estamos mandando mensajes contradictorios al lector. A veces, los narradores explican cosas sobre los personajes que sus diálogos o sus acciones se encargan de desmentir. Este problema me lleva a lo que hablamos en la segunda Pincelada de Escritura, No lo expliques, muéstralo. El narrador explicando cómo es un personaje, y el personaje mostrando cosas bien distintas. ¿Qué tendrá más peso? ¿La descripción del narrador o la voz del personaje? Lo ideal sería que no fuesen opuestas.

Escritor y rolero a tiempo parcial, narrador de historias a tiempo completo.

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