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Clases de arcos y sus diferencias

Cuando nos internamos en nuestros mundos de “fantasía”, es lógico crearlos en base a las realidades que conocemos. Pero, en ocasiones, ese conocimiento se ve distorsionado por lo que la mitología, las leyendas y otros relatos nos cuentan. Siendo los arcos un elemento de gran relevancia en muchas de esas narraciones, su realidad suele estar deformada y mitificada. Por ello y para que podamos construir los arcos de nuestros mundos de una manera verosímil, y sin necesidad de profundizar en su ciencia mecánica, voy a hablaros de una de  mis pasiones y uno de los mayores inventos de la humanidad: EL ARCO.

Para hablar de arcos, y poder entendernos, es necesario que todos usemos los mismos conceptos para  catalogar los diferentes tipos de arcos. Primero los dividiré en dos grandes categorías:

  • Arcos naturales: incluiremos en esta categoría cualquier tipo de arco para el cual solo se hayan usado fibras y materiales naturales. Maderas, pieles, tendones, huesos, fibras vegetales, colas animales o similares.
  • Arcos sintéticos: denominaremos así cualquier tipo de arco, independientemente de su forma, tamaño o uso, en el que se usan materiales sintéticos para su fabricación. Resinas epoxi, materiales compuestos, fibras de vidrio y carbono. Aunque en muchos casos también pueden estar combinados con materiales naturales, madera en la mayoría de los casos.

Esta clasificación, aparte de relacionarse con los materiales que los componen, también comprende el rendimiento y la dificultad de fabricación de las diferentes clases.

Si en tu mundo existen los arcos mágicos, considera que, al igual que otros objetos mágicos, el adjetivo “mágico” se refiere a sus propiedades extraordinarias y no a los materiales, estructura o comportamientos no mágicos, que serán los mismos que para otros arcos.

Ciertamente, no podemos decir que fabricar arcos sea una tarea sencilla en ningún caso, pero la diferencia entre utilizar materiales estandarizados, donde sus reacciones y comportamientos serán idénticos en cada elaboración, facilita mucho las cosas frente a materiales de naturaleza irregular y comportamientos dispares. Lo cual nos lleva a concluir que las destrezas necesarias para la fabricación de un arco sintético pueden ser aprendidas y replicadas con buenos resultados en un periodo de tiempo razonablemente corto si lo comparamos al periodo que llevaría aprender con materiales naturales, donde la maestría y la experiencia para diferenciar dos piezas prácticamente iguales, a la vista de un lego o aprendiz, marcarán una clara diferencia entre un buen arco, uno mediocre o un palo con cuerda que deba ir a la hoguera.

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Cuando hablamos del rendimiento ha de quedar claro que, aunque un arco de fibras naturales sea fabricado por un maestro con excelentes materiales, no tendrá nada que envidiar a una gran cantidad de arcos de fabricación sintética. Claramente, no todas las piezas naturales nos permitirán hacer arcos extraordinarios. Sin dejar de lado que a las fibras naturales los cambios de temperatura y humedad les afecta hasta el punto de convertir un gran arco en uno mediocre y, si su portador no es lo suficientemente perspicaz e instruido, pueden incluso arruinarlo de forma grave o irreparable (esto es la delicia de los directores de juego amantes de los bonificadores y penalizadores…). Por ejemplo los famosos Longbow de tejo ingleses no funcionan bien en climas secos (-2) y si no se aplica un mantenimiento adecuado con aceites pueden llegar a partirse; y muchos arcos compuestos, no todos, tienden a desencolar sus partes en climas demasiado húmedos si no son protegidos de la humedad. Ten en cuenta estas cosas si no quieres que el master te rompa el arco en tu tiro más importante. Todo ello en contraste con los materiales sintéticos que, por su homogeneidad, nos ofrecerán unos resultados siempre dentro del margen de calidad deseado, pudiendo ser estos mejores o peores según los materiales y su calidad y, aunque también se ven afectados por los cambios ambientales, es en un grado infinitamente menor y en ocasiones prácticamente despreciable, dando como resultado un mantenimiento mucho más sencillo, en ocasiones casi “eterno”. Podemos encontrarnos arcos con 40 y 50 años que dan las mismas prestaciones que cuando salieron de la casa. Si tu arco se rompe antes, puedes reclamar la garantía al máster, pero sin pasarse que no son eternos.

Una vez aclaradas estas cuestiones, para saber a qué tipo de arco nos enfrentamos según sus materiales. Veremos qué clases existen dentro de estas dos grandes familias. Y una vez que empecemos a conocerlos, entenderemos que por su similitud de formas o nombres la primera clasificación era imprescindible para no perdernos a la hora de saber de qué arco realmente estamos hablando.

  • Arcos Naturales:
    Arcos Simples
    Arcos Compuestos
  • Arcos Sintéticos:
    Arcos Tradicionales:
    • Rectos o longbows
    • Recurvos
    • Históricos

Arcos Recurvos
Arcos Compuestos o de poleas

Arcos Naturales

Arcos Simples:

Estos arcos están construidos de una única pieza de madera, aunque podemos encontrar casos en que dos piezas se unen en la parte central para poder conseguir la envergadura deseada, en estos casos se utiliza un empalme de cola de pez.

Para su construcción los maestros arqueros seleccionaban una duela o rama de las dimensiones adecuadas y la trabajaban ahusando las palas hasta darle la forma y tensión justas. Para reforzar la parte donde se sujeta la cuerda, ya que es una de las partes que más tensión sufre, le añadían cuerno pegado con colas naturales o la endurecían mojando la madera y luego aplicando calor con brasas o directamente fuego.

El tamaño de estos arcos varía según el uso a que se quisieran dedicar y de los materiales disponibles. Existe toda una gama de tamaños desde los ochenta centímetros hasta llegar a los dos metros de altura.

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Es importante aclarar de qué hablamos cuando nombramos  a los longbows, el Longbow y otros -bows. En castellano solemos equiparar longbow con cualquier tipo arco recto. Pero en inglés existen los straightbows, arcos rectos sin importar su tamaño, los “flatbows” arcos rectos y de pala plana,“longbows” arcos rectos de más de 1´5m, y luego está el “Longbow”, nombre propio que define al tradicional arco inglés.

Este tipo de arcos lo encontramos a lo largo de toda la historia del arco y la flecha. Prueba de ello son los ejemplares encontrados en algunas excavaciones arqueológicas europeas, Stellmoor (Alemania), Holmeggard (Dinamarca) y Banyoles (España). Siendo su construcción la más sencilla de todos los arcos estuvo, y está, ampliamente extendido por la geografía mundial. Los encontramos en diferentes tamaños y con pequeñas diferencias de fabricación, siendo su exponente más famoso el Longbow.

Arcos Compuestos:

En esta clase de arcos se incluyen gran variedad de arcos de diferentes formas y construcción, siendo su nexo común que están compuestos por diferentes piezas y materiales.

Su construcción va desde sencillas piezas, donde únicamente se usan dos componentes, a verdaderas obras de arte e ingeniería, que se realizan uniendo entre sí las distintas piezas de diferentes materiales. Su eficiencia y duración suelen ser mayores que la de sus hermanos los arcos sencillos, pero también es habitual que requieran más cuidados y que sean más sensibles a un uso inadecuado. Así que ya sabes, mientras el guerrero afila su espada en el campamento, tu arquero se dedica al mantenimiento de su arco y sus flechas.

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Los materiales usados para la construcción de este tipo de arcos son:

  • Madera: diferentes especies usadas para las partes centrales y las palas.
  • Hueso: algunos huesos de caña largos o cuernos de similares características para las palas y otras piezas de mayor densidad y menor tamaño para reforzar zonas de rozamiento o crear decoraciones.
  • Tendones: estos previamente eran desfibrados. Para ello se desecan, posteriormente se van humedeciendo a la vez que se machacan con una maza, consiguiendo así que las fibras se suelten unas de las otras, terminando la operación con una carda. Posteriormente se aglomeraban con cola sobre el respaldo de los arcos, dándoles así más resistencia y rigidez (potencia).
  • Cuero o piel: usadas mayormente para reforzar las palas, envolver los laminados o de forma decorativa, pues en realidad solo servía para darle más resistencia a las palas y no más potencia.
  • Diferentes colas animales: estas colas se fabrican con restos de animales variados, tales como: cartílagos, huesos, pieles, entrañas… De ahí el nombre de algunas como “cola de conejo” o “cola de pescado”.

Ejemplos de este tipo de arcos con todos sus componentes y complejidades de fabricación los encontramos en la arquería escita, persa, mongola, otomana, china, coreana, etc. Con menos elementos para su fabricación, pero con una construcción de las más complejas encontramos el Yumi japonés. Y como ejemplos más sencillos de esta familia, tenemos el arco doble de la tribu Penobscot o los más sencillos que son arcos simplemente reforzados con tendón o piel en su respaldo, como los snake-bows de algunas tribus norteamericanas.

Bueno, amantes del rol y la arquería, por hoy, terminamos nuestra sesión. Para otra aventura nos quedan los arcos sintéticos, categoría mucho mayor, donde se incluyen réplicas de los arcos que ya conocemos y nuevos modelos tecnológicamente superiores. Me despido deseando que vuestras flechas surquen firmes los cielos hasta su objetivo, y que este breve artículo os haya resultado práctico para crear los arcos de vuestros personajes roleros.

Bibliografía:

De tanto caerme el aire se ha convertido en mi maestro.

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