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Abandonando los juegos de rol

Una persona hace muchas cosas durante su vida. Es raro, por no decir imposible, que alguien tenga una única afición durante su existencia sin dedicarse, aunque sea temporalmente, a otras formas de recreo.

Entre todas las cosas que una persona hace, muchas las deja de realizar por diferentes causas en determinados periodos de su vida. Al menos dejan de realizarse tal y como se concebía ese ocio, dando paso a otra cosa que puede no parecerse en nada a la intención inicial, aunque el objetivo pueda ser el mismo: un paréntesis de descanso, desconexión o entretenimiento entre nuestros quehaceres diarios.

Esto invita a pensar en el día en que como jugadores de rol abandonemos las mesas de juego…

Observad las últimas fotografías de los primeros creadores de juegos de rol modernos como Gary Gygax, Dave Arneson, Greg Stafford, Steve Jackson y otros. Actualmente son “abuelos” (al menos aquellos que no han muerto) que peinan canas desde hace décadas y que parece que aún se mantienen activos en el juego a pesar de los años. Es de suponer que cualquier aficionado a los juegos de rol sueña o se ve a sí mismo en esa misma situación (y con las mismas ganas de seguir en esta afición) dentro de treinta o más años.

En oposición a estos veteranos jugadores de rol, observad a vuestro alrededor. Mirad los bancos de las calles y parques, tras las ventanas de los centros de día, junto a las residencias o en las calles de cualquier pueblo de este país. ¿Qué encuentran vuestros ojos? Lo más seguro es que todos esos espacios se encuentren ocupados por ancianos esperando a que pase el rato por no permanecer tanto tiempo en casa, por tomar la fresca, el sol o ver a alguna cara conocida con quien charlar. Recapacitad sobre quiénes seréis cuando lleguéis a esa edad. ¿En cuál de las dos situaciones creéis que estaréis?

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Por muy optimistas que seamos hay que ser realistas en cuanto al tiempo que pasa. No somos niños perdidos en Nunca Jamás ni seres etéreos con un concepto del tiempo abstracto que apenas nos afecta física y mentalmente. Somos humanos con nuestras capacidades y limitaciones. Muchos jugadores de rol tienen trabajos físicos que desgastan duramente el cuerpo y aunque ejercer esta afición de forma asidua ayuda a mantenernos activos mentalmente, algo muy importante, es posible que llegado un momento decidamos que esto ya no es para nosotros.

Es posible que alguien crea que esto nunca sucederá, que cuando alguien ha seguido en una afición durante tanto tiempo no la abandonará jamás, como un jugador de fútbol profesional nunca termina de alejarse de ese deporte. Pero la mayoría de los jugadores de rol no son profesionales.

Quien crea determinantemente que eso nunca le sucederá debería recordar esos “años locos” que la mayoría de los jóvenes tienen, en los que salir cada fin de semana parecía una obligación. Salir de farra era algo que parecía que nunca terminaría y aunque la forma de ir de bares cambiara, pensábamos que siempre seguiríamos haciéndolo. ¿Cuántos de vosotros seguís saliendo así de asiduamente y con las misma ganas con treinta o cuarenta años?

Se puede salir a bailar, pero el concepto de ese momento de recreo es diferente. Se va a bailar de verdad y no a beber como gorrinos subidos encima de la tarima de un bareto putrefacto. Podemos salir a cenar, pero la velada consiste en poco más que eso, cena tranquila con pareja o amigos, copas de sobremesa y a casa. Podemos ir a tomar unos vinos o cervezas, pero seguramente lo haremos sentados entorno a una mesa buscando más tranquilidad y conversación más que otra cosa. Y lo más importante, ninguna de estas cosas las realizaremos con el mismo ímpetu ni intención que en nuestros años locos de juerguistas. Serán veladas puntuales y mucho más controladas. ¿Y si con el rol pasara lo mismo? O peor, podríamos dejar de jugar…

Quizá nadie se haya planteado la situación cuando peinemos canas, si es que somos capaces de peinarnos, en que llegados a esas edades no queramos seguir con esta afición. Es una posibilidad.

No es que ocurra nada ni sea algo malo, pero la posibilidad está ahí, como la de la muerte.

Es posible que alguien crea que esto nunca sucederá, que cuando alguien ha seguido en una afición durante tanto tiempo no la abandonará jamás

En ocasiones parece como si jugar a rol fuera eterno, como si “los viejos roleros nunca murieran” y desde nuestra “juventud” ansiosa de más, o desde nuestra nostalgia por los antiguos días cuando el rol era joven (y nosotros también), seguimos en la brecha animando a continuar en la primera fila del frente de la afición.

 

Es posible que llegado el tiempo, abramos esa taberna que todo buen y avezado aventurero abre tras terminar sus días de aventura o nos reunamos con nuestros viejos camaradas en una de las tantas que hay abiertas en nuestras ciudades, para charlar sobre las aventuras vividas, los desafíos superados, los monstruos derrotados y revivir los días de afición. Creando una nueva conversación que recree la ficción pero sin tirar dados ni seguir en la brecha.

Me recuerda a la Nada en la Historia Interminable, ante la cual los habitantes de Fantasía nada podían hacer más que esperar a que se los llevara, pero en lugar de hermosos y jóvenes rostros, tendremos la apariencia de ancianos de piel arrugada, más cercanos en aspecto a aquellos monstruos a los que nos enfrentamos que al de los héroes que una vez fuimos.

Solo nos queda esperar a que alguien le dé un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil  de Fantasía o que nosotros mismos nos resistamos a que el tiempo pase sin que nosotros tengamos ninguna opción.

Jugador de rol desde los 13 años, y electricista de profesión, así que soy algo así como un Electricista aventurero.

10 Responses

  1. FJ Rebolledo 14/02/2017 / 16:14

    Uff amigo…que dificil la pones…

    Como muchos sabrán (y los que no, pues ahí les va), yo llevo en el mundillo del rol por mas de 20 años, y en mis lozanos 37 años (en ruta ya a lo que llamamos “cambio de folio” al llegar al ‘4-0’) siento que el tema de rolear, ya sea narrando o jugando, no se me acaba la batería aún, incluso siendo que tenga un trabajo muy demandante de tiempo, que me deja solamente las noches, y no todas, para compartir con mi familia. Afortunadamente, y bien en serio, mi familia es rolera. Mi esposa e hija son jugadoras ‘criadas’ por mi, lo que logra formar una mesa para poder realizar mesas diarias…exacto, diarias..cada noche. Hay momentos que lamento cuando me paso de la hora de juego, y tengo que sentirme pésimo al dia siguiente en mi trabajo.
    Pero no me he arrepentido de eso.
    Y más ahora, con posibilidades de poder realizar transmisiones “en vivo” de nuestras sesiones, o bien dejarlas en formato audio..o bien realizar “reviews” de juegos y transmitir a más personas sobre lo que quieres y te gusta.

    El tema de que si el rol hay que abandonarlo, creo que será algo mas en mi caso como, bajar la regularidad de las sesiones…aunque creo que eso no pasará jamás, ya que cuando me jubile, seré rolero 100% del tiempo.
    Hay quienes tenemos el virus del rol impreso en nuestro ADN, sin miedo a contagiar, y sin miedo a decir que me agrada andar “contagiando” a otros en esto.

    Un abrazo desde el otro lado del charco.

    • Funs Athal 14/02/2017 / 23:35

      Me alegra tu respuesta por estos lares Maese.

      No digo que “debamos dejarlo”, sino que presento una reflexión a nuestra comunidad. ¿Y si lo dejáramos? ¿Y si al final nos convertimos en esos muggles de los que tanto nos reímos? Somos jovenes en la treintena pero debemos ser conscientes de que la negra noche nos acecha 😉

      PD- Con eso de que eres abuelo pensé que eras mayor que yo y ¡te saco un año!

    • FJ Rebolledo 15/02/2017 / 16:51

      Muggle??
      Jajaja…que mi esposa no te escuche, que te viene a dar un par de rosarios…

      Alguna vez pensé en “colgar los dados”, pero fue por un evento algo más doloroso, que me vinculaba mucho con la afición, y me percaté que era la afición lo que me mantenía a flote en mis momentos dificiles.
      Por ahora, pensando que todo el rol que ha pasado entre mis manos, y todo el que falta aún, creo que estoy mutando mi fase de DM-Jugador, a Maestro Jedi/Ojalá-pagasen-por-enseñar-rol y más aun, preparándome para en unos años más, el poder enseñar a mi nieto el arte de la Tirada de Salvación, o gastar Puntos de Potra para salir de apuros..

      No me canso de mandarte abrazos desde este lado del mar…

  2. Pako 14/02/2017 / 20:39

    Recuerdo cuando tenia 20 años y volviendo de una salida nocturna pasamos por un bar, que estaba cerrado por la hora (eran las 5 de la mañana) pero en una mesa había cuatro abuelos jugando a las cartas.
    Uno de mis amigo dijo “-Nuestro futuro pero jugando rol” Todos nos reímos y yo le conteste que los mas probable es que en diez años ya no jugáramos.
    Hoy tengo 37 y tres domingos al mes nos seguimos juntado a jugar algunos del grupo ya no están y otros se sumaron. Pero espero que dentro de 17 años, con canas en el pelo y quizás algún Nieto, sigamos teniendo el tiempo para Rolear.

    • Funs Athal 14/02/2017 / 23:31

      Da gusto saber que hay gente como uno mismo que sigue en la afición a pesar del tiempo, pero ¿Te preguntaste alguna vez cuantos cayeron por el camino?

    • Pako 16/02/2017 / 19:18

      Muchos conocidos. Somos lo menos lo que duramos 😀

      Saludos

  3. Jokin 15/02/2017 / 11:41

    Ya que das el ejemplo del fútbol, ahí tienes una buena respuesta en forma de afición que no se deja a pesar de la edad. Y no me refiero en este caso a practicarlo, sino a verlo.

    • Funs Athal 15/02/2017 / 12:10

      ¿Seremos como los abuelos que se reúnen a ver las obras? Con la diferencia de que lo que veremos son partidas de rol XD
      El texto solo pretende que se reflexiones sobre las cosas que ahora damos por sentadas.
      Gracias por comentar.

  4. Carlos de la Cruz Morales 15/02/2017 / 18:26

    Esta entrada me recuerda a una entrevista que le hicieron una vez a Juan Echanove, en la que decía que, con la edad que tenía, ya no podría participar más que en un puñado más de películas y obras de teatro, y que tenía que comenzar a escoger con más cuidado qué quería hacer. Me llamó la atención especialmente porque no me parecía un hombre tan mayor cuando hizo la entrevista (fue hace años) pero sí, el tiempo pasa y no vuelve.

    Mi abuela ahora mismo tiene 96 años. Vive en una residencia y pasa los días sin hacer mucho, más allá de recibir visitas y participar en algunas actividades. Ni siquiera ve mucho la tele o escucha la radio, por la sencilla razón de que no tiene energía para nada. Nos vamos apagando, y eso que a ella aún le funciona la cabeza (más o menos)

    Sin embargo, el rol tiene mucho que ver con la lectura, y es un pasatiempo con un fuerte componente social. No sé si en la residencia de ancianos jugaremos al rol con otros compañeros (lo dudo), pero yo creo que seguiré leyendo mientras la cabeza me funcione mínimamente. Al menos eso sí que lo ha hecho mi abuela hasta hace apenas una década, y por aquel entonces ya había superado la media de supervivencia del país en bastantes años ;).

    • Funs Athal 16/02/2017 / 00:03

      Gracias por tu comentario.
      El entorno, nuestras energías… todo influye. En realidad, lo decidiremos cuando llegue el momento, hasta entonces ¡a tirar dados!

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